viernes, 7 de julio de 2017

Reglas, limites y realidad

An hour from the angelus.

"...un colega del señorito se presentó ante Petra
y quedó embarazada como loca desgracia del impulsivo encanto.
He aquí la barriga del Señorito.
Hágase cargo de mi según su palabra.
Y el cerdo la despidió y renegó de su carne.
Y habita entre nosotros
pobre e ignorante."

Ilustración de Henry Darger para su libro marginal de 15.143 páginas titulado "La Historia de las Vivians" o "Los Reinos de lo Irreal".


Las reglas existen. Hay medidas en las que no encajo. Hay listas blancas que no conocen mi nombre y listados negros que tampoco. Hay básculas que no encuentran mi peso y médicos que no calculan la hipotenusa de mis emociones. Yo vivo explorando zonas de una mente y en ellas muero cuando las abandono. Ignoro si destruyo neuronas o escapan de unos lugares a otros.

Hay redes que no me atrapan pero persiguen. Hay policía y delincuentes corriendo en bucles en torno al edificio cobijo, inerme y asolado. Y uniformes, armas y órdenes que no acataré, ni vestiré, ni dispararé. Hay presidiarios en dementes cerebros y vigilantes del libro tibetano de los muertos.

Hay normas que no comprendo aunque lo intento. Hay grupos a los que no quiero pertenecer. Y lazos de unión cuyo manejo no puedo asimilar. 
Hay dolor que devuelvo a su bruto originario. Hay gemidos que grito cuando me piden silencio y llantos que callo si esperan escucharlos.

Hay rejas y cerraduras con candados oxidados; dejan camino libre a escaleras telarañadas bajo un polvo de siglos, oliendo a húmedo viejo enmohecido. Suben a áticos de miseria prensada y luz oscura. Paso a través de ellas y confío que
nada será peor que lo vivido. Encuentro dolor y percusión en la cabeza y salto al vacío que siempre ofrece un destino alternativo.

Hay límites que siempre yerran y si se transgreden muestran verdades válidas maniatadas y a la vez contrapuestas. Hay topes que ya no recuerdo y recuerdos que no quiero tener. 
Soy el éxito de un actor improvisado y decepciono si me ponen ante un público entregado. No soy ese que ven ni sé porqué ven lo que no soy ni porqué no muestro quién.

Hay fronteras y divisiones para sitios a los que no quiero ir. No hay forma de ir donde sí quisiera estar. Hay sanciones que no se cumplen por igual y derechos y obligaciones que no se reparten con igualdad. Hay látigos que golpean sin parar y carne que se abre para sangrar por lágrimas secas que no se pudieron mostrar.

Hay 4 márgenes en mi papel y quiero escribir fuera de todos ellos la puta realidad. Hay horarios que cumplir y no puedo verlos en mi reloj al dormir. Habrá otros con su otro yo y no sé si soy el único que es multitud o uno más entre tantos moradores de auto infringida esclavitud.


Y eso, cadenas hay que atan costumbres. Y eso, raíces que sujetan pies desollados por escapar. Y eso, cárceles que no me gusta nada visitar. Y presos, árboles, barrotes, modales y amaneramientos por los que nos pueden señalar. 
Y eso, señales que cumplir hay. Y eso, leyes, políticos y mentiras por encima de una verdad que debería ser la top, la no va más y la soberana total nuestra sinceridad pero no la mierda típica de la mezquindad.

Y me canso de encontrar barreras que no me dejan salir, batidos que me quieren encasillar en tallas que no deseo alcanzar 
como me cansa la ropa, zapatos, complementos  que aprietan sujetan y tapan el cuerpo del niño asustado que nunca quiere ver nada cambiar. 

Voy a cortar para terminar una ola de libre blablablá aunque quisiera poder inundar mil hojas que tuvieran vida en el más allá de la cotidiana estanqueidad, de la rutina que necesito y ni siquiera soy capaz de notar.

Volad vosotros si podéis. Rolad donde la veleta del amor fugaz. Corred, huid, desnudad y cerrad; las calles, las prisiones, los cuerpos, los ojos para soñar los campos, las libertades, los sexos sin mirar. Pincharos con la aguja del sueño sin enhebrar por una noche loca y una vida de veracidad.