domingo, 10 de febrero de 2013

El prisionero del cielo.


"Los hombres sin historia son la historia, grano a grano se forman largas playas y luego viene el viento y las revuelve borrando las pisadas y los nombres sin hijo, ni árbol, ni libro." - Silvio Rodriguez


Carlos Ruiz Zafón, de nuevo genial en este libro, nos muestra a nuestro querido amigo Fermín Romero de Torres, con su voz y espíritu de siempre. Quiero mostrar un fragmento:



El cura se encogió de hombros.
—Quién más quién menos ha perdido a alguien, del bando que sea.
—Yo no soy de ningún bando —repuso Fermín—. Es más, las banderas me parecen trapos de colores que huelen a rancio y me basta ver a cualquiera que se envuelva en ellas y se le llene la boca de himnos, escudos y discursos para que me entren cagarrinas. Siempre he pensado que el que siente mucho apego a un rebaño es que tiene algo de borrego.
—Lo debe usted de pasar muy mal en este país.
—No sabe usted hasta qué punto. Pero siempre me digo que el acceso directo al buen jamón serrano lo compensa todo. Y en todas partes cuecen habas.
—Eso es verdad. Dígame, Fermín. ¿Cuánto hace que no prueba un buen jamón serrano?
—6 de marzo de 1934. Los Caracoles, calle Escudellers. Otra vida.
El cura sonrió.

2 comentarios:

mitad dijo...

me gustó el libro, aunque no tanto como el primero...., aun así Fermin es un personaje fantastico, coherente , de personalidad clara y pizpireta y me cautiva.

Anónimo dijo...

es nuestro fermin, jejeje