sábado, 10 de noviembre de 2012

Recuerdos y sensaciones


Últimamente echo de menos a alguien con quien ya no tengo apenas contacto...
Me cansé de tanta coz y ... creía que eso nunca podría pasar.
Siempre he creído en las casualidades y en las causalidades, así es la vida.

La primera vez que supe de ella fue a través de mi chico y del parchís online. Dicharachera, inteligente, y un día zas.... pide para su cumpleaños una pistola para matar a su tío, que ha abusado de ella y la violó cuando era pequeña. "No se lo digas a nadie.", pero mi chico se quedó a cuadros y me lo contó. Y yo, que me meto en todos los berenjenales, entré de lleno en su vida. Me di por entera en todas mis posibilidades: emocionales y materiales, pero está claro que sólo me dejó entrar hasta donde ella quiso. Aunque en eso somos todos parecidos... en lo de guardarnos cierta intimidad.

Durante varios años he aprendido mucho de ella y de mi. He tenido alegrías, penas, dudas, una mezcla de muchos sentimientos, de idas y venidas, de encuentros casuales y... causales.
Hay días que me levanto pensando en cómo la irá, cómo se sentirá, si habrá logrado deshacerse de tanta carga, si se habrá encontrado a sí misma y habrá puesto a cada uno en su lugar, si todo fue cierto

¿Fue cierto? Muchas veces recé para que no fuera cierto, aunque sé que sí lo fue. Y aunque no todo lo que me contaba a mi coincidía con lo que le contaba a otras personas, no fue eso lo que me alejó de ella.
Fui yo la que me cansé de tantos desencuentros, los desaires, de sus juegos psicológicos como si jugáramos al ratón y al gato. Me sentí manipulada y aun con todo eso, la echo de menos. Pero ya no la llamo ni la escribo.

Deseo que la vaya bien, que no se destruya, deseo...

A veces siento que nada de lo que hice sirvió para algo. Que no la serví de nada. A veces creo que rellené espacios en su vida o ella en la mía .... Amiga, porque te quiero, amiga.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Humanidad, Hiroshima, Nagasaki.


El ser humano parece dividirse básicamente en dos clases.

Una clase lleva la sensibilidad como argumento y, o bien da frutos en el campo del arte, o bien es capaz de alimentarse con ellos. Digamos que estos frutos además, pueden resultar agradables, sabrosos y dar lugar a todo tipo de situaciones pero también pueden atragantarse, disgustar e incluso causar la muerte a quienes los toman y a quienes los producen. Estos seres humanos son como flores menudas, como brotes de vida repartida a lo largo de una pradera.

"Arte" es un concepto de difícil definición y no viene al caso; se sale de esta pequeña meditación.

La otra clase de ser humano es el peor de los males, el cáncer más profundo que devora el planeta tierra, el motivo principal del fin mismo de la especie. Su condición esencial permanece oculta, resguardando el frío de su cuchillo, conservando el fuego que impulsa la bala, usando la todopoderosa fuerza universal de los números y es una clase de ser humano cuyo pie va dentro de la enorme bota que pisa aquellas pequeñas flores del prado.

El científico que tuvo una idea y quienes subvencionaron la investigación del átomo al saber de su poder destructivo. Los colaboradores, los que engañaron a quienes querían ser engañados, los trabajadores de las fabricas de bombas. El que manipuló química, virus y gen. Los hombres "libres", llenos de poder, con el bolsillo repleto como resultado del peor reparto posible de la riqueza de todos, que por el bien de unos masacraron a los otros sin preocupación ni remordimiento alguno.

Imaginemos para cada uno de los responsables de que aquella masacre atómica, una fila con cientos o miles de hombres, mujeres, niños y animales. Con sus bebés, sus mujeres embarazadas, niños y niñas de corta edad, adolescentes, adultos, ancianos... y pongamos en manos de sus salvajes asesinos un cuchillo y una piedra de afilar. Que cada uno de esos criminales, quite la vida a todo ser vivo que se le acerque por turno y sin moverse de su sitio. Que se le acumule la sangre y la muerte a los pies. Como esto es poco para ellos, pongamos en sus manos hachas para talar árboles, martillos para tirar muros, fuego para quemar los campos y lo que pueda quedar con vida. Que vuelvan a sus casas estas bestias: monstruos es mejor nombre. Que vuelvan al confort de sus casas. Que regresen al lado de sus familias y cuenten allí todo lo que han estado haciendo. Que sus vecinos escuchen aquello y se rían y feliciten juntos, con palmadas en los hombros, con abrazos. Que celebren la fuerza de su brutalidad. Que disfruten de la venganza, del ojo por ojo por la muerte de sus soldados a manos de otros soldados. Nada mejor que destruir toda vida y obra civil del "ser humano enemigo" como pago por las bajas militares, y cuanta más muerte y destrucción más claro el mensaje.

¿He dicho algo que sea falso? ¿He distorsionado la realidad?
¿Quién es más peligroso con un arma atómica en sus manos? ¿Quien ya la usó una vez? ¿Quien las explosiona para darse el gusto de probarlas? ¿Quien quiere fabricarlas? ¿Quienes callamos mientras todo esto sucede?

La realidad siempre supera toda ficción. Ya sé que todo lo dicho son palabras inútiles. Los criminales nunca conseguirán tener razón de esta manera. No podrán ofrecer algo a cambio   a sus víctimas aunque se arrepientan, porque para empezar, las víctimas nunca pidieron nada. He llorado en diferentes ocasiones por la destrucción brutal de la vida en Hiroshima y Nagasaki. Lo que peor llevo es que no comprendamos nada, que los jóvenes no sepan casi nada de las guerras pasadas, que todo siga igual, que olvidemos, que incluso todo empeore: gran crisis, gran guerra ¿Somos más grandes si somos capaces de fabricar bombas más grandes? Pues ahora somos más grandes que nunca ¿Del lado de quién quieres estar? Yo no quiero ser masacrado ni quiero que lo hagan a nadie en mi nombre.


Para poder acercarse a una comparación entre la bomba soviética TZAR hay que utilizar dos gráficos como el anterior, donde la bomba Bravo es la mayor, inmensa, seguido del siguiente donde esa bomba inmensa es aún pequeña al lado de la TZAR (lo mismo me da que sea norteamericana que francesa, china, inglesa, pakistaní, india o iraquí) Bravo, menudo nombre, con guasa. Hay que rodear las guerras de nombres atractivos, Tormenta del desierto, Operación Masher (que significa "aplastador"), Amanecer de la Odisea, Lluvia de verano, etc. Meteos las palabras rimbombantes por el culo, monstruos malnacidos. Dejad de ensuciar las palabras, todo lo que tocáis lo convertís en porquería.