jueves, 4 de noviembre de 2010

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, y ........


"A los que tienen paciencia, las perdidas se les convierten en ganancias, los trabajos en merecimientos y las batallas en coronas." Fray Luis de Granada


¿Qué pasa cuando contar hasta 10 no sirve?


¿Qué pasa cuando ni contar cien veces diez, es suficiente?

Pues en realidad no pasa nada, al menos nada que no tuviera que ocurrir, no pasa nada, porque nada depende de nosotros, ¿o si?.

¿Porqué a unos les vale contar hasta diez? Para pensar bien en qué hacer y a otros, aún contando, ven que todo se les va de las manos y tienen la reacción errónea y la palabra equivocada.

Cada vez que necesito contar hasta 10, anda mi madre metida en medio.

Nunca voy a poder entender porqué tiene esa facilidad tan grande para crear tensión por todo, para que nada la haga feliz, para que nada pueda ser sencillo y tranquilo.

Quien inventó eso de contar hasta 10 para intentar no saltar o intentar dominar una situación, no conocía a mi madre.

Se supone que después de tantos años tenía que estar preparada para todo y restar importancia a todo lo proveniente de ella, tanto a lo bueno como al palo sutil de sus palabras.

Pero logra atravesar todas las burbujas y corazas y aun envolviéndome en un halo de crueldad para contrarrestar la suya, no logro que lo que haga deje de afectarme.

En su contradicción pura y dura, en todos sus actos y sentimientos, hay un vacío que no sabe cómo rellenar y está claro que no tiene medida lógica en su forma de amar. Al menos a sus hijos o más concretamente a sus hijas, porque en todo caso está más que claro que no somos el reflejo de ella. Que conste que eso no sé si es bueno o malo visto desde el punto de otras personas, tan solo hablo de lo que me hace sentir.


Cuando hay algún acontecimiento feliz, deja corto al cisma de Oriente y Occidente para darle la vuelta a la tortilla y crear un malestar sin precedentes. Bueno. Mentira: siempre hay precedentes.


Y contar hasta 10 ó mil veces 10, no vale, no vale , no vale, no vale, no vale.no vale, no vale, no vale...

Y cuando te has cansado de contar y crees que hay una tregua y te permites el lujo de pensar -pobre estúpida- que algo puede cambiar, todo vuelve a empezar.