domingo, 8 de noviembre de 2009

No te quiero sola

"Soy un hombre libre... y necesito mi libertad. Necesito estar solo. Necesito meditar sobre mi vergüenza y mi desesperación en soledad; necesito el sol y los adoquines de las calles sin compañía, sin conversación, cara a cara conmigo mismo, con la compañía exclusiva de la música de mi corazón
¿Qué quieren de mí?. Cuando tengo algo que decir, lo digo. Cuando tengo algo que dar lo doy.
¡Su inquisitiva curiosidad me revuelve el estómago! ¡Sus cumplidos me humillan! ¡Su té me envenena!. No debo nada a nadie. Sólo sería responsable ante Dios...
¡Si existiera!"
Henry Miller (Tropico de Cancer)

"Es un eco luctuoso,
dulce como sosegado,
del paciente oscuro limbo."

Libertad: escucho en tu voz palabras,
densas por vivas, que a mi alma son fiebre
muda y temblor si al cuerpo son habladas.
¿Por qué me llamas siempre
a solas de alborada?

Tu siervo permanece atento: pero
no te quiero sola, ni te comprendo.

Libertad: en tu hogar mora la flama
que exhala, luego cristaliza y hende
mis ideas en cascadas hermanas.
¿Por qué he de ver la nieve
contigo en la montaña?

El miedo clama llanto al viento, pero
no te quiero sola, ni te comprendo.

Libertad: tu suave irisada calma,
cuando me arropa, recuerdo que en cierne
cantaban Causa, Dolor y Esperanza.
¿Por qué un techo incipiente
de estrellas en la casa?

Tierno amor sigue dormilento, pero
no te quiero sola, ni te comprendo.

Ya, Libertad, tu dilación entraña
fatiga en mi ser que, cayendo en mientes,
anhela de los prados, yeguas blancas.
Dios, ¿y por qué ser fieles
postrados a sus plantas?


(Tu rostro quisieras,
por mano sincera
que fuera enjugado
de toda su pena.
Tanta duda escondes
de libertad nueva
con soledad bruta,
que tus aguas sueñan
no más el nenúfar,
no más la tormenta,
sino ver, corriendo,
entrar la marea.)

Al cielo ruego tu sustento, pero
no te quiero sola, ni te comprendo.

"Es un eco luctuoso,
dulce como sosegado,
del paciente oscuro limbo"