lunes, 8 de junio de 2009

Papeles

Cartas de Amor - Laura Makabresku

Pero esta sentencia de muerte ha sido publicada en papel.
Ya no está en la cama. Ha cogido de su bolso un papel arrugado, es color crema como el que usabamos en casa para las cartas de amor que ahora son fríos mensajes electrónicos, para la correspondencia, también en formato de ceros y unos, para las invitaciones a nuestras pequeñas fiestas hamponas que ahora se lanzan por mensajes de móvil, para la lista de la compra que útimamente sustituimos por una compra algo alocada entre estanterías con olor a detergente, embutido ibérico, dulces, pescado, goma de neumático y electrodoméstico recalentado. Cómo ha ido bajando la intensidad de las emociones. Tanto como cómoda se ha hecho la vida en esta ciudad de fariseos.

No creo que sea una lista de la compra vieja con mi letra, porque le caen lágrimas por las mejillas. Ni que el jabón de lavarse entrara en sus ojos, porque muestran tristeza. Las cartas de amor que la envié, no sé si llegaron alguna vez a ser capaces de producir tales emociones, aunque reconozco que -por lo menos al principio- puse todo mi empeño. La amaba y ella me correspondía...

"Querida, si estas leyendo carta, sabrás que estaré lejos, a miles de kilometros. Han surgido problemas en nuestra filial de América del Sur, la de Argentina. Te llamaré en cuanto pueda. Espérame."


Ahora veo mi fría despedida


¿Ella me amaba? ¿¿¿¿ ????

Puede que despues de todo ella si se lanzara a otros brazos, pero ¿cuales?

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