domingo, 7 de octubre de 2018

Memoria de una flor azul

“Una mentira que es una verdad a medias es siempre la más negra de las mentiras.” Alfred Lord Tennyson


Voy con el perro por el parque. Se detiene junto a un palo y lo olfatea. Veo una flor.
Una pequeña flor azul ... ¿tiene memoria?
Mirando hacia mi con sus hojas pareadas, casi lineales, entre un haz de hierba y un pelotón de tréboles ovalados que me disgustan, parecía saludar la tierna flor.

Contexto: esta preciosidad es un detalle que ofrece el jardín público más asilvestrado que silvestre de mi barrio y sin dudarlo un segundo ofrece su variado menú de deposiciones caninas abandonadas, frescas, secas y a la sazón del conocimiento de sus amigos humanos.

La flor me mira y yo la miro a ella.
_ _ _ _ _ _  (nenaza) _ _ _ _ _ _
_ _ _ _ _ _Flashback:_ _ _ _ _ _
La empresa estaba cerrando. Dos niñas -hermanas- en la calle se divertían.
-Voy a comprarme unos gusanitos. -Digo tras el escaparate al verlas felices con sus enormes bolsas Risi sin ketchup de 0,35€.
-¿Para ver el derbi del Athletic y La Real?
-NO. - Un no grave, rotundo y espantado. Si pudiera fabricar eco sería un NO "caverna style".
-Pues deberías ver más fútbol, que así quizá dejarías de ser tan nenaza.
No sé decir. Me quedo callado. Para él parece una frase dicha sin más. Pasa delante mio sin inmutarse, pero añade:
-¿Y no te apetecería salir con [vamos a inventar el nombre] Miguel de fiesta y cogerte una moña?
-No, no. - Pero... ¿estamos bobos o qué? si sabe de sobra. - El alcohol me sienta mal y yo no voy de fiestas y menos con un compañero de trabajo. - El tal Miguel se da por aludido:
-Oye, que tampoco te voy a hacer nada... - El otro vuelve a la carga:
-A lo mejor prefieres ir conmigo al parque con la niña a ver los patos...
Miro hacia el cielo pensando. No tengo duda sobre preferencia en el plan pero no tengo ni idea de porqué quiere compartir algo tan bonito. Me da tiempo para pensar.
-Pues a eso no me importaría ir ... - Y se pone en marcha y se despide:
-Bueno chicos, me voy que me esperan en casa.
_ _ _ _ Fin de recuerdo _ _ _ _
Conclusión: Los hombres al cuadrado no son tan amigos de las flores. Lo son de otras cosas.
Avanzo por el parque de vuelta a casa.
Decido sentarme en unas escaleras y el perro se echa. Es que a él le gusta mucho estar tumbado al sol. A pesar del fresco de 10 grados el sol tiene algo de fuerza y estamos a la abrigada del viento.
Aquella flor tiene memoria. En su genética hereda recuerdos de sus antepasadas y su epigenética recuerda el día a día de su vida.
Nuestra memoria es otra cosa. Nuestro cuerpo comparte ese formato pero nuestra mente se parecece a un sistema cibernético, a un autómata natural. Es por eso que Dominika estudia la memoria humana. Porque quiere demostrar que no todos los cerebros funcionan igual. Somos nuestra memoria y cómo se gestiona lo es todo en un ser humano.
Una serie de sensores nos ponen en contacto con el entorno. Dicen que son 5. Si mujer alguno más.
Igual que los autómatas con sus sensores: detectan el paso de objetos en la cadena de montaje, los pesan o miden, los llevan, preparan y terminan siendo capaces de entregar un montón de quesos para curar si un maestro quesero suministra todo lo que necesitan y la ingeniera en programación hizo bien su tarea.
Muchísimo mejor que cualquier autómata a día de hoy, la madre de mi esposa preparaba un queso artesano estupendo de morirse bajo la emoción gúlica.
Sentidos, memoria, acción y reacción.
La memoria  de mi esposa permite saber el quién, cómo, cuándo y porqué de las personas pero tarda mucho en reconocer -si lo consigue- alguna de las muchas películas que vimos juntos.
Mi memoria es menos útil y no me permite saber ni recordar generalmente casi nada de las personas pero unos segundos de película me bastan para saber si la he visto.
Cuando leo espacios de mi memoria, se activan imágenes, sonidos, olores y se desencadenan caricias, dolores, risas y llantos que van desde los grandes errores cometidos a la felicidad de los juegos con agua, del amor y su éxtasis pasional tan sano y natural.
Un equivalente autómata sería el total descontrol de la máquina: su imperfección y tirar los productos al suelo, sus poderosos brazos articulados golpeando a la cinta transportadora cuyos motores hacen avanzar y retroceder mientras el sensor láser duerme porque su emisor pasa de él y el escaner láser 3D prefiere dibujar en la pared de la nave intermitentemente una flor azul, unas niñas y una mariposa a los pies de una hada para terminar con una interrogación enorme hasta su bloqueo.

No entiendo nada.

[08-10-2018] He preguntado si lo pasó bien en el parque con la niña. Me contesta que no fueron al parque.

-Pero me dijiste que ibas a ir al parque. – Y responde:

-Te engañe. – Le miro mover aburrido papeles de acá para allá. El no me mira y me marcho a hacer mis cosas sin penas, sin dolor (bueno, algo mosca estaba).


domingo, 23 de septiembre de 2018

Las cosas simples

Traigo aquí otro texto de un viejo blog borrado durante uno de mis arrebatos. Son 9 años. Lo leo y encuentro preguntas que mi reciente diagnóstico como TEA respondió y a pesar de que no supone ninguna prueba, para mi cobra cierto significado. Como dice Silvia, la vida te pone ante los morros lo que no esperas y eso mismo es lo que utilizo casualmente y sin lógica aparente al final del texto.

08-11-2009 Mi hija bajó de la furgoneta, como tantos días, cerca de su instituto. Aquel día de octubre, como tantos días diferentes por el cambio climático, seguí mi camino rodeando la ciudad en dirección al lugar donde trabajo. Imaginaba la vieja furgoneta luciendo, y cada día más, su maquillaje blanco como esas mujeres mayores que extienden su carmín fuera del breve y agrietado beso de sus labios. Llegaba a la rotonda que hay antes del puente y distraje un momento la mirada hacia el cielo. Como puñados de arroz el día de bodas, desde un decorativo y nítido fondo de nubes claras, caían diferentes bandadas de pájaros sobre la catedral. Pensé en un día de bodas.

Como estar dentro de un numeroso grupo de personas supone para mi un ejercicio físico y mental tan desagradable como extenuante, empecé a elucubrar: “Son bandadas de pájaros que, como cada año, marchan buscando lugares más cálidos…” Hasta ahí el lado racional, del que pronto me cansé: “A saber dónde van en bandada ¿A comer gratis? ¿A manifestarse por un nido digno? ¿Por el deterioro del medio ambiente? ¿Forman parte de bandas callejeras enemigas? Qué te importa. Bah! Pájaros de acá para allá.”

Hace días que pienso en el significado de las cosas simples de la vida, cuáles son, si son lo más importante o nada más un juguete con el que distraerse.

Ejemplos de cosas sencillas: escribir (“escribir bien” es otra cosa), darse un paseo o una ducha, cantar, salir de viaje o excursión, escuchar música, oler una flor, hacer una foto, comerte unas mini tostas untadas con queso de cabra precalentado en rodajas al microondas y cubiertas con mermelada de pétalos de violeta, tener sexo (todos tenemos uno… ¿no?), leer un libro o un tebeo…

¿Tú no sabes hacer nada de esto? Eso sería otra cuestión. Si digo que todo eso es sencillo, es por que estoy hablando del mismo sexo, el mismo comer, olisquear, jugar, limpiarse, cantar, pasear –solos o acompañados- y atender visual o auditivamente, de la misma forma, decía, que lo haría cualquier otro animal no humano. Escribir y leer no pueden todos, pero incluso algunos.

Temo que mis mejores momentos de cordura llegarán cuando logre hacer las mismas cosas que esos animales, con su misma sencillez, porque siento que todo en torno a mí es complicado. Mucho más complicado cuanto más pienso en ello. También si miro más o escucho y hablo más. Relacionarse con el entorno debería ser algo positivo y sencillo, pero si no lo es ni siquiera en soledad, ¿cómo puede serlo con los demás?

¡Ah!, ¡perdón! Es que NADIE dijo que la vida fuera sencilla, sino que tiene cosas sencillas -estas y otras- para disfrutar de ella. Vale.

Estoy leyendo “La barrera del tiempo” sentado en el regazo de esta anciana furgoneta, pero en casa leo “El origen perdido” de Matilde Asensi. Quería reproducir aquí, como idea mundialmente novedosa, un párrafo que leí en el libro de Matilde. Al menos en 1350 sitios de Internet se hace referencia a él. Esta es la 1351:

«En ocasiones, cuando más ajeno estás a todo, cuando menos esperas que ocurra algo que altere tu vida, el destino te juega una mala pasada y te golpea en la cara con guante de hierro. Entonces miras a tu alrededor, desconcertado, y te preguntas por dónde vino el golpe y qué ha pasado exactamente para que el suelo se esté hundiendo bajo tus pies. Darías lo que fuera por borrar lo que ha sucedido, añoras tu normalidad, tus viejas costumbres, quisieras que todo volviera a ser como antes… Pero ese antes es otra vida, una vida a la que, incomprensiblemente, ya no puedes regresar.»


































lunes, 27 de agosto de 2018

La niña sol

"Painting is an illusion, a piece of magic, so what you see is not what you see." Philip Guston
Dibujo original Raff
Impensada persona que lees historias nada creíbles: bienvenida seas.
Nadie puede tener un sol por cabeza. Casi nadie quiero decir. Para empezar te aclararé que lo que te cuento es inventado:

Un día mi pareja embarazada de 5 meses y yo acudimos a nuestra cita pediátrica:
-Bueno, vamos a veeer ... ¿cómo nos encontramos hoy...? - La médica, una mujer de unos 45 años, experimentada y agradable, se pone las gafas de proximidad y procede a su rutina de chequeo, momento que aprovecho para preguntar:
-Pues ella se queja de ardor o quemazón en el estómago y mi madre lo achaca al pelo del bebé pero ella dice que es normal ... -La pediatra me mira callada sobre los cristales alargados- ¿eh? ¿es normal?
La mujer con el bebé pone los ojos vueltos arriba a la vez que gira la cabeza en dirección opuesta a mi. Volviendo a su chequeo y manipulación responde:
-Pues ella se queja de ardor, porque al crecer el útero y la gestación durante el quinto mes...
-Ah, claro, ya lo veo, queda poco sitio para el estómago.
-... conlleva cambios hormonales que actúan produciendo una mayor relajación de la musculatura gastrointestinal favoreciendo el reflujo de ácidos del estómago.
-Ya, ya. No es el ... el bebé. - Ya no contesta la mujer. Hace un gesto y una respiración. Bueno. No pasa nada. Ya me callo. Pensaré en todo esto más tarde. Si me acuerdo.

Yo creo que nuestro bebé era especial desde el primer día. Era niña. ¿Suficiente para ser feliz? Pues quizá si. Ponía música en su tripita, hablaba con ella, la acariciaba, besaba... normal y natural. Pero recuerdo que un día del mes equis de embarazo mientras estábamos comiendo a mediodía escuchamos claramente un llanto de bebé dentro de la casa. Sorprendidos nos miramos:
-¿Tú también has oído llorar un bebé?
-Si
-Pero... ¿cómo es posible?
-Es imposible. - El caso es que se lo contó a su madre. Yo a la mía no. Su madre decía que cuando se escucha el llanto del bebé antes de nacer (repito, "cosa imposible" obviamente)  es que "va a ser de las pipas colorás". Esto creímos que significaba: "va a dar guerra de cuidado".
En mi familia he disfrutado y padecido unas cosas mientras crecía y mi pareja otras, no iguales. Casi nada iguales. Y hasta hoy precisamente no me había molestado en querer saber el significado de "ser o tener las pipas coloradas". Me ha costado un poco encontrarlo y no dice nada bueno. Pero no se puede creer.

El caso es que nuestro bebé iba creciendo pero no aguantó los 9 meses en el milagroso saco natural de porteo. Cuando la vimos por primera vez, nos quedamos asustados. Su cara era el sol radiante (naciente en aquella época) y su natural belleza naif no dejaba margen para respuestas improvisadas y a la vez acertadas.

Como de costumbre en este país, todos; familiares, amigos y desconocidos aportaron su clarividencia a la hora de interpretar el grado de inclinación en la balanza de los parecidos. Bendecida con gracia solar y agua, podía asegurarse que el parecido con Sol era incontestable e innegable que el resto fuera todo Agua. ¿Desempate? Para qué.

La niña dejaba poco espacio al descanso nocturno cuando sus sueños atenuaban al máximo ese fulgor. Sus lágrimas evaporadas cuajaban en nuestro rostro de forma alternativa. Sólo tardó ocho años de nada en controlarse también durante el día y hacía tiempo que nos habíamos convertido en zombies amorosos devoradores de vapor y luz. "Siempre hay un roto para un descosido"

En el colegio, mi niña no lo pasó del todo bien. Los seres oscuros siempre buscan robar su energía a los luminosos porque es más sencillo que esforzarse en merecer recibirla. Y robar nunca sirve. Normal. Lo que se consigue así, sin trabajo, debe permanecer escondido y pierde su valor.
Ella nunca se desanimó y amigas-amigos=amigues llegaron, crecieron, cambiaron y marcharon ... por supuesto también amaron y aprendieron a sentir y omitir lo sentido. Con ella hubo quienes se quemaron los dedos habiéndola ofendido y  hubo quienes hiriéndola salieron ilesos al apagar desde dentro su candor. Ese era y es absolutamente su punto débil, poco oculto, demasiado fácil de disfrutar aún.

El corazón de algunas personas va en ocasiones por delante. Puede que acompañado por una sonrisa.
Qué lástima por quienes no quieren conocerlo ni saben respetarlo y ...
¡Qué ocasión para aprender, lavar tus prendas, tenderlas al sol y enjugarlas con aire puro!


NOTA:
Esa niña del dibujo, que es tan ... ¿Tú qué opinas? A mi me parece muy hermoso. Me encanta, porque es una niña de puro corazón y sonrisa afable. Pone sus manos entregando cariño sobre la camiseta del cariño mismo. Los pájaros chiquitos y regordetes como pimpollos simpáticos ... y no faltan refresco y gominola.


viernes, 3 de agosto de 2018

Un trébol algo místico

"La suerte es magnífica, pero casi todo en la vida es trabajo duro." Iain Duncan Smith


El trébol de cuatro hojas. Uno de cada 10.000 presentan la mutación genética de las cuatro hojas. Aquí va una de las muchas tonterías que se pueden leer sobre algo tan natural:
"... hay granjas en los Estados Unidos que se especializan en cultivar tréboles de cuatro folíolos, produciendo hasta 10.000 al día (envasados en plástico como encantos afortunados), alimentándolos con un ingrediente secreto genéticamente dirigido a las plantas para animar la aberración."

¿Aberración? Esta palabra se utiliza sin mayor trascendencia en biología.
"Acción, comportamiento o producto que se aparta claramente de lo que se considera normal, natural, correcto o lícito."

Pues no sé. "Psché" (como dice Mortadelo). Sin ser yo ningún genio de la ciencia y en particular de la genética, ignorante y por eso atrevido, digo que de no ser por las aberraciones en las primeras células que poblaron la tierra, no hubieran habido tal variedad de especies hermanas.
La naturaleza siempre está probando nuevas posibilidades. Todo es cambio, mutación ... y lo que funciona se queda, perfecciona y amplía y lo que no ... pues no tiene éxito. Ahí está la cuestión. Con los humanos puede ser diferente gracias a la inteligencia.
TREBOL. TREBOL. TREBOL. TREBOL DE CUATRO HOJAS. Ese era el tema. Sui, sui, sui.
Pues qué me pasa.
Hace muchos años tuve ocurrencia y oportunidad de buscar ese trébol que daba suerte en la finca de trabajo de mi cuñado.
En un área no muy extensa, empleando más tiempo del que muchos considerarían soportable, encontré la famosa hierba con 4 folíolos. F-O-L-I-O-L-O-S. Folíolos. Jé, qué bonita palabra.
Entré en la casa y fui a la cocina, donde se hacía la vida social. Allí estaban junto a la mesa camilla mi suegro con el periódico y mi cuñado fumando. Ni que decir tiene que para mi era preferible el salón. Sofá para mi solo, "latere quietem" y moscas, también para mi.

-¡He encontrado un trébol de 4 hojas! - Lo puse junto a mi cara. Detrás de un trébol especial que daba vueltas había una sonrisa también singular. Miraron. No se inmutaron. Mi cuñado sacudió la ceniza que crecía en el extremo de su cigarro Ducados, olor apestoso. Mi suegro bajó la mirada hacia el periódico y encogiendo los hombros dijo:
-Esos se encuentran a patadas ahí fuera.
-De estos no. Tiene cuatro hojas. Mira. - Se lo acerqué para que lo viera, ya sin sonrisa, como una persona normal, no sé, creo. La gente no siempre entiende lo que digo, pero creo que esto no ... en fin. Lo miró por encima de sus gafas de cercanías (ahora caigo que no lo vio) y añadió entre divertido y alterado para que se lo quitara de delante de una vez:
-¡Que sí! ¡!Que ya lo sé! ¡Que de esos hay todos los que quieras! - Mi cuñado ya tuvo que intervenir y se puso a discutir con su padre, momento que utilicé para evadirme al salón. A este hombre, al padre, siempre le he querido un montón y más, si cabe, en momentos así.
Khalil Gibrán. "El loco" y "El profeta". Esos libros lo llevé para tener algo que leer y pensar en lo leído. Me gustan las verdades profundas o creer por lo menos que son verdades intensas e importantes. Las más importantes de la vida. A veces con estas lecturas pequeñas te das cuenta de tus propios errores.

En el libro, "El loco" concretamente, página 103, "Una brizna de hierba", metí ese trébol. Dice:
"Una brizna de hierba dijo a una hoja caída de un árbol en otoño:
-¡Cuánto ruido haces al caer! Espantas todos mis sueños de invierno. - La hoja replicó indignada:
-¡Tú, nacida en lo bajo y habitante de lo bajo, eres insignificante e incapaz de cantar! ¡Tú no vives en las alturas y no puedes reconocer el sonido de una canción!  
La hoja de otoño cayó en tierra y se durmió. Y cuando llegó la primavera despertó nuevamente de su sueño y era una brizna de hierba.
Y cuando llegó el otoño, y fue presa de su sueño invernal, flotando en el aire empezaron a caerle las hojas encima. Murmuró para sí misma:
-¡Oh, estas hojas de otoño! ¡Hacen tanto ruido! ¡Espantan todos mis sueños de invierno!"

Vale. No sé si alcanzo a entenderlo. Pero quiero pensar que somos un ser Total que necesita cada unidad para que esa suma sea más valiosa que grande. Que nos debemos unos a los otros.
Ya. Filosofía barata de entreactos: STOP. ¿A qué viene entonces el trébol?

El trébol de cuatro folíolos está ahí entre los demás. Solo quiere hacer su vida con ellos. No busca ser descubierto ni diagnosticado como aberración genética. Quiere saber porqué siente el sol, el agua y la brisa con una energía, un sabor y una fuerza inusitada que le llena desde la raíz cubriendo cada célula de un entusiasmo capaz de colapsar su ser en ocasiones. No pide más y sin embargo quiere entregarse por completo.
¿Porqué yo veo un trébol así entre cientos distintos? Se me da especialmente bien ubicar a Wally en cualquier escenario pero esto es como buscar a Wally sonriendo en un dibujo donde todos fueran réplicas suyas independientes y con gesto serio.
Puesto que los cupones de la O.N.C.E. que compré no me volvieron millonario sé que no soy afortunado por ese trébol de cuatro folíolos sino por la capacidad de hallarlo.
Seamos amables con quienes nos rodean porque es una suerte poder conocernos, aceptar nuestros defectos y recibir a cambio quizá, un gramo de felicidad.


Ayer, 08-09-2018, volví a encontrar un trébol de 4. Mientras miraba la hierba lo ví. Me estaba llamando. Mi esposa dijo: "¿Qué estás mirando a esa chica, que tiene novio y todo?"

Yo no miraba a la chica, estaba en la línea de mirada tras esta hierbecilla, allá al fondo ... joven ... no entiendo qué tengo yo que ver con eso...

Bueno. Pues eso.
Otro trébol y la suerte está echada.

Tu nombre me sabe a yerba ...

Hoy, 15-09-2018, hemos vuelto a ese mismo parque. Pues a los 5 minutos me he encontrado este otro, que no es por nada pero es un trébol de 5 folíolos. O quizá no lo es y lo confundo porque no soy botánico aunque alguna vez las pasé canutas en el botánico, pero esa es otra historia.
Y muestro la foto. Pero me he dado cuenta que quito la vida  a lo singular y lo diferente y eso me parece fatal. Ya no volveré a arrancar ninguno. No quiero coleccionarlos. ¡Cómo no van a escasear si todo el mundo lo selecciona, se fija en ellos por su diferencia y como pago les quita la vida!
Hay que proteger lo diferente. Lo siento mucho, pequeños. Este halcón miope no volverá a sacaros de vuestro medio. Menudo lelo.

sábado, 23 de junio de 2018

El camaleón y la luciérnaga

"El que se sonroja ya es culpable; la verdadera inocencia no se avergüenza de nada." Jean-Jacques Rousseau
Dibujo "Camuflaje" de Montserrat Navarro Ríos que he usado con su permiso para escribir este cuento. Y tiene como poco un libro  maravilloso enlazado con esta leyenda.


¿Nadie os ha contado este cuento? ¿No? ¿Nadie, nadie, pero que nadie, nadie?
¡¡Uyyyyy, uyuyuyyyyyy pero buenooooo!! Eso no puede ser.
Yo os lo voy a contar:

Allá lejos, tanto que te mareas en el viaje, está el continente de Madagascar que es como una isla enorme más grande que España. Allí vivía Luciferina, la luciérnaga azul más hermosa de todas. Su luz era de color ambar pero la decían azul porque siempre llevaba un antifaz y una capa azules. También allí vivía Pardalín: un camaleón pantera más feo que Picio según cuentan las malas lenguas.
Pero la gente cuando cuenta inventa hasta que revienta y creo que no hay criatura fea.
¿Y a ti? ¿Te parecen guapos los camaleones? Pues da igual lo que te parezca. Para saber si un caramelo te gusta tienes que probarlo y poner el envoltorio con la basura para reciclar.

Pues esta pequeña historia sucedió una noche oscura de Agosto en la que el cielo tenía abierta su ventana a las estrellas. Debía ser difícil fijarse en el pequeño camaleón inmóvil y camuflado sobre una rama cerca del río. Para Pardalín era peligroso trabajar de noche y prefería descansar. Quizá tú y también quizá yo seamos flores de las que se abren al anochecer agradeciendo su tranquilidad mientras las otras se cierran a la espera del sol cegador que vendrá con el siguiente día bullicioso.

Luciferina, nuestra luciérnaga de paso, revoloteaba por un cañaveral. Se había perdido en aquel lugar y pensó en aterrizar en lo más alto de alguna rama cercana a la orilla para orientarse.
FLIP-FLAP detuvo sus alas y las escondió bajo la capota azul. Posada ya en ese palo canela con flores nocturnas*, dijo en voz alta:
-¡Qué bonito es el mundo! - Y nuestro camaleón camuflado en trasparente, dormido e inconsciente, desde una rama cercana de canela hermana, respondió con voz rasposa:
-¿Quién se atreve a despertarme? ¿Quién a estas horas grita y se desgañita? - Pero luciferina nada vio y  nada contestó. Se quedó quieta mirando el cielo y ...
-¡NOCHE ESTRELLADA, PRECIOSO TAPIZ MÁGICO, DIME DONDE ESTOY!
-¡MALDITA SEA! ¿SE PUEDE SABER PORQUÉ CHILLAS? - Gritó a su vez Pardalín retirando el camuflaje de su cola enroscada. Entonces fue cuando ella dijo:
-¡Oh! ¡Perdón! Pero ... ¿Qué tu eres que molesta oigo? ¿Una ensaimada parlante? ¿Una caracola sin caracol? ¿Una ciempiés sin zapatos? ¿Una serpiente hecha un lío? ¿Qué tú? ¿Qué tú? ¿Qué tu eres?
-¡Por favor niña! ¡Calle usted de una vez! ¿Que qué yo? Mi caracola ves ¿Y qué tú qué? ¿Eh? ¡A tú tampoco se ve! - Pardalín hacía burla por la forma de hablar y entonces la luciérnaga CLIC-CLAC  con luz de su culete los colores despertó.
-¡Ah! Ya te veo. Mmmmm, eres una Luciérnagaaaa. - Y la flor detrás de ella dijo:
-¡APAGA LUCIÉRNAGA, APAGA QUE TE TRAGA!
Asustada Luci apagó, avanzó unos pasos y justo por detrás de ella pasó la lengua pegamentosa del camaleón.
-¡Oh! ¿Comerme quieres? ... ¿Tú que me conoces sin conocerte yo?... ¿después de confiarte mi luz de plenilunio negro?
-¡Bah! Qué niña más exagerada y asustadiza. Sólo quería ayudarte y guiarte.
-¿Ayudarás a me... mi? ¿Serás mi guía en esta laguna nocturna de luna lobuna?
-Válgame el cielo. - Los ojos de don Pardal camaleón empezaron a girar acrobáticamente en sentidos opuestos y murmurando por lo bajo dijo
-(Qué cursi es. Lo mismo me produce alergia esta niña parlanchina pero me la pienso de comer) Pues claro que te guiaré ... si tengo el corazón repleto de amor... anda, chisca con chispa. - Y como Luci era una ingenua, CLIC-CLAC encendió el pompis alumbrando de nuevo al rededor.
-¡CUIDADO! ¡QUE EL EMBOZADO TE DARÁ UN BOCADO! - Esta vez, los gritos provenían de la flor delante de ella.
Asustada de nuevo, Luci apagó, avanzó unos pasos y justo por detrás de ella pasó la lengua auto adhesiva del camaleón.
-Oye, chica, así no te puedo ayudar. No haces más que apagar y moverte y no puedo comerte, ¡Uy! quiero decir ... ¡COGERTE! de la manita, ya sabes.
-¡Jo! Estas flores dicen lo que tú confundes y ... ¡mi pandero limonero fundes!
-¡BRRRR! No te fies de esas flores raras. A estas horas todas duermen. Anda, pon tu preciosa luz, miedosa Luci. Deja que te vea y esta vez no apagues por mucho que griten.
-¿Si? ¿Enciendo-la? ¿luz-y-luz-quierez-tuz-en-tu-quietuz?
-(Mamma mía) Si, bonita, si. Quiero-luz-mariluz.
-Alejada estoy caracol pero encenderé mi foco si te acercas. Prometo no apagar aunque de chillar se queden calvas.
-(je, je, jeeeee, ya es mía, ñam, ñam, hay cena a luz de una vela)
Pardalín dió unos pasos y ... ¡CHOF-CATACHOF! cayó al agua desde el borde de su rama cuando CLIC-CLAC la luz llegó.
No se veía ni rastro de Pardalín así que la niña luciérnaga llamó:
-¡CARACOL! ¡CARACOL! ¡SACA TUS CUERNOS AL SOL!
Pero nadie respondió. Entonces pensó y llamó de nuevo:
-¡CARACOLA! ¡ENSAIMADA! ¡CIEMPIÉS! ¡SERPIENTE! - y la flor de abajo dijo
-Pero niña. Eso que veías era la cola de un camaleón camuflado. -y la flor de arriba dijo
-Estaba en el borde de su rama. Le has hecho avanzar y se ha caído al agua. - y las dos flores gritaron
-¡Se ha ahogado! ¡Has sido muy lista!
Pero ... ¿cómo reaccionó Luciferina?
-¡Nooo, noooo, yo no quería que se ahogaraaaaa!, ¡buaaaa! ¡buaaaaa! - Sacó sus alas, FLAP-FLIP despegó y se fue así, llorando desconsoladamente, dibujando garabatos con un vuelo errático.
Las flores vieron alejarse aquella bombilla amarilla que creyeron pilla sin entender nada de lo que había pasado.
- ¡Buaaaaa! ¡Buaaaa!
Y su llanto siguió hasta confundirse con las demás estrellas de aquella noche triste y negra donde la inocencia fue más fuerte que la maldad y la ciencia.


Desde entonces, algunos lugareños cuentan confundidos entre las Perseidas a alguna luciérnaga inocente que vuela de noche cerca de la fecha en que se recuerda la muerte del mártir San Lorenzo el 10 de agosto, quemado vivo en una parrilla de hierro.

Lorenzo al parecer, en medio del sufrimiento gritó:

"¡DADME LA VUELTA, QUE POR ESTE LADO YA ESTOY HECHO!"

Un punto de humor incinerante a favor de un santo interesante.
*Las flores Mirabilis Jalapa permanecen abiertas hasta altas horas de la madrugada.
Aunque este pequeño cuento se evaporará como todo quiero dedicarlo, aunque su valor sea insignificante, a mi querida esposa. Ella es la única persona verdadera que me ha querido desde el primer día, con todas las dificultades, con cada bandazo y entre silencios insufribles. Me conoció un caluroso mes de hace mil años y no la pude ver porque muchas veces estoy ciego. En este mundo que mi pulso regularmente ha dibujado solitario ella ha sido todo el color y la luz. Gracias. Mira qué preciosidad de canción. Me identifico con ella:


miércoles, 6 de junio de 2018

Una canción libre

"La juventud termina cuando el egoísmo lo hace; la madurez comienza cuando uno vive para los demás. " Hermann Hesse
Una de mis fotos habituales. Mirar hacia arriba en busca del sol y sentir mi fragilidad. Entre las hojas a veces surge la luz pero incluso cuando se oculta es visible en la vida misma de las hojas. Esa que los amigos atesoran con cariño para entregarla sin dudar.
Mi cuerpo me chilla sus males constantes emitiendo dolor desde todas partes. No me quejo mucho. No sirve para nada. Si no te impide vivir, te acostumbras pero hay días que la tristeza hace coalición y gobiernan en mayoría. Madre mía, todavía aparece algún político llorando por aquí.
Autodestrucción.
Puede que tristeza se sume a miedos y con el hastío termine por destruir algún día este blog pero es un nexo compartido y eso me anima a no hacerlo. Ahí llega mi aliada. Y mi voz es otra más:

Yo quiero entender este mundo y no puedo. Observo a las personas. Quiero que se amen y respeten.
En el bus, donde tanto me cuesta sentir algo positivo, una mujer menuda acude con su hijo. A veces con un bebé también. Siempre lleva una sonrisa. Todavía no la he visto una sola vez seria o sin su alegría. La regala a cuantos la quieran ver. Te saluda sonriendo sin conocerte. Achucha al niño, precioso, rubio, alegre y él, agobiado, la aparta un poco. Su madre libera el abrazo y amplía su gesto. A veces los padres/madres amamos con una fuerza difícil de controlar.

Si alguien lee esto y padece diabetes, que vaya a otra parte no siendo sufra un coma diabético:
Matt Damon es Paul Safranek en "Un mundo a lo grande"
Las personas miniaturizadas se vuelven ricas y no necesitan trabajar. Viven en un mundo casi paradisíaco. Pero también existe la pobreza. Paul entrega alimento diario a un anciano desahuciado y éste responde: "Gracias, Paul." Paul lo deja comiendo y se marcha. De pronto para y se da media vuelta. Lo ve comer durante unos segundos. Este hombre a quien todo sale mal por fin comprende, comparte, siente, ama con amor: comprende que al compartir siente amor de verdad y eso es lo que produce auténtica felicidad, no la abundancia o una vida ociosa.

Cuántos pequeños gestos* nos ayudan a ser humanos. Son como pequeñas herramientas de las que todos disponemos, sepamos o no usarlas. En esta película de ficción donde hay que esforzarse en no detectar imposibles contradicciones en todos los aspectos además de los físicos / químicos / cuánticos / naturales continuamente, dejando todo eso a un lado digo, está la clásica película donde las personas buenas hacen contraste con las que no quieren serlo sin tan siquiera intentarlo.

Observo a las personas ¿como todos? incluso circulando con el vehículo por un pueblo. Quiero imaginar que en los pueblos la gente es más ... sencilla, buena, pero no. Son iguales. Y ayer vi un hombre joven hablando por teléfono. Vestía "chándal" y se cogía innecesariamente los genitales por dentro del pantalón con la mano libre inmóvil. Pero incluso dentro de esa burda carencia de formación hay cabida para las buenas gentes. Todo el mundo se tira pedos. Otra cosa es disfrutar y recrearse ante los demás con cosas naturales que no dan tanto de sí.

¿Prefieres el egoísmo y ganar más o la generosidad y darlo todo? Y no hablo de dinero o bienes.
La vida dispone ante nosotros las oportunidades para cumplir como ser humano limpio ( sano ) y unos aceptan y responden veraces sabiéndose adelantados a los mendaces: anteponiendo el bienestar del propio corazón poniéndolo en el suelo para que los demás pisen blando* porque es la forma suprema de ofrecer el amor. Si. Puede que suene mal, a carácter pusilánime. Otros no dudarán en aprovechar para saltar y brincar con botas de clavos embarradas porque así es también la naturaleza humana cuando no está correctamente formada. Por eso hay que saber cómo, donde, cuando, cuánto y sobre todo ante quién.

Formación y el insuperable amor a la verdad.
Dos materiales básicos para componer personas de un alma tan sana que se refleja en sus rostros.

¿Porqué es tan difícil ser sanos y limpios con los demás?
¿Es por conseguir una pizca de poder, dinero, fama o momentos de lujuria?
¿Por liberar el odio, la superioridad del saber o ignorar la propia ignorancia ... ?

En un mundo que ya no nos quiere ... busco entender su gente y no puedo. Yo trato de observarlos.
La imagen se ofrece límpida como dice esta canción, pero los ojos velados por dolor, el llanto, por los fantasmas del pasado, me impiden verla.

Aunque la verdad se ofrezca desnuda no estoy preparado para comprenderla.



Il mio canto libero – Lucio Battisti
In un mondo che
non ci vuole più
il mio canto libero sei tu
E l’immensità
si apre intorno a noi
al di là del limite degli occhi tuoi.
Nasce il sentimento
nasce in mezzo al pianto
e s’innalza altissimo e va.
E vola sulle accuse della gente
a tutti i suoi retaggi indifferente
sorretto da un anelito d’amore,
di vero amore.
In un mondo che / Pietre un giorno case
prigioniero è / ricoperte dalle rose selvatiche
respiriamo liberi io e te / rivivono, ci chiamano.
E la verità / Boschi abbandonati
si offre nuda a noi / e perciò sopravvissuti vergini
e limpida è l’immagine / si aprono
ormai / ci abbracciano.
Nuove sensazioni
giovani emozioni
si esprimono purissime
in noi.
La veste dei fantasmi del passato
cadendo lascia il quadro immacolato
e s’alza un vento tiepido d’amore,
di vero amore
e riscopro te.
Dolce compagna che
non sai dove andare ma sai
che ovunque andrai
al fianco tuo mi avrai,
se tu lo vuoi.
Pietre un giorno case
ricoperte dalle rose selvatiche
rivivono,
ci chiamano.
Boschi abbandonati
e perciò sopravvissuti vergini
si aprono,
ci abbracciano.
In un mondo che
prigioniero è
respiriamo liberi
io e te.
E la verità
si offre nuda a noi
e limpida è l’immagine
ormai.
Nuove sensazioni
giovani emozioni
si esprimono purissime
in noi.
La veste dei fantasmi del passato
cadendo lascia il quadro immacolato
e s’alza un vento tiepido d’amore
di vero amore
e riscopro te
Mi canto libre – Lucio Battisti
En un mundo que
ya no nos quiere
mi canto libre eres tú.
Y la inmensidad
se abre a nuestro alrededor
más allá del límite de tus ojos.
Nace el sentimiento
nace en medio del llanto
y se eleva altísimo y va.
Y vuela sobre las acusaciones de la gente
a todos sus legados indiferente
sostenido por un anhelo de amor,
de verdadero amor.
En un mundo que / Piedras un día casas
prisionero es / recubiertas de rosas silvestres
respiramos libres tú y yo / reviven, nos llaman.
Y la verdad / Bosques abandonados
se ofrece desnuda a nosotros / y por eso sobrevividos vírgenes
y límpida es la imagen / se abren
ahora ya / nos abrazan.
Nuevas sensaciones,
jóvenes emociones
se expresan purísimas
en nosotros.
El traje de los fantasmas del pasado
cayendo deja el cuadro inmaculado
y se alza un viento tibio de amor
de verdadero amor,
y te descubro otra vez.
Dulce compañera que
no sabes adónde ir pero sabes
que adondequiera que vayas
me tendrás a tu lado,
si tú lo quieres.
Piedras un día casas
recubiertas de rosas silvestres
reviven,
nos llaman.
Bosques abandonados
y por eso sobrevividos vírgenes
se abren,
nos abrazan.
En un mundo que
prisionero es
respiramos libres
tú y yo.
Y la verdad
se ofrece desnuda a nosotros
y límpida es la imagen
ahora ya.
Nuevas sensaciones
jóvenes emociones
se expresan purísimas
en nosotros.
El traje de los fantasmas del pasado
cayendo deja el cuadro inmaculado
y se alza un viento tibio de amor
de verdadero amor
y te descubro otra vez.

domingo, 20 de mayo de 2018

El desnudo de Luján

"Delusional confusion" de Darwin Leon
"Delusional Confusion" - Darwin Leon
No sé cómo es el despertar de las demás personas, pero conozco a una de nombre tan ambiguo como la manera en que se relaciona, habla, mueve y desenvuelve en la vida. Sé que le cuesta inhalar profundo al levantarse como si jamás hubiera podido expirar y sobreviviera gracias a un aliento consumido. Así pues, hoy …

Amaneció.

Y hoy se levanta Luján dentro de una masa fría y molida, sensorialmente sucia y pegajosa. Reniega los movimientos y exige mayor descanso agarrotando el cuerpo, tensando la cuerda. Luján no confunde las tretas subconscientes, obviadas, ralentizadas, pero nunca extintas. Quita la ropa. Toda sobra. La ausencia trituradora de vida para seres mínimos, la liberación del peso extremo supone una fiesta. La iniciativa libertaria más infantil, más blanca y transparente. Oh no. Eso no. Odia la plata tras los cristales.

Espanto reflejado. Silueta brutal. Costilla de Adán en carne vulgar. "Te vas a enterar" se dice con maneras bravatas. Arroja la gallina desplumada a la olla hirviente. El sistema nervioso punza la sien y poco a poco esa ducha caliente, sinfonía del mar con breve pizzicato de gotas saladas, ablanda el músculo y libera su mente. Debe estar limpio. Jabón de Zara Home aromatizado con lilas. Limpio, limpia, siempre limpio. El sexo. Se limpia con limpieza profesional. Bienestar y secar para quedar limpia y perfumada. La piel. “¿Ropa? No. Vamos a ensayar. Posar sin ropa.”

La habitación en penumbra anuncia un sol en llamas bramando furioso tras la ventana. El miedo posee hasta la última fibra de su vampírica alma. 400 millones de quintillones de vatios de luz por segundo, ho, ho, ho ... un dato nada poético. Demasiada energía sobre alas murciélagas con carácter negruzco. Dice: "Al carajo. Quieras o no te voy a quemar." Aúna fuerzas y, con ojos cerrados, contrapesa la cinta, acciona el mecanismo, rueda y enrolla la persiana. Y el sol en tromba viene y choca contra una piel fina laxa, indefinida, contra un escudo crepitante de pechos amazónicos a pulmón pleno rodeado de abundante esplendor, alumbre de sábanas revueltas. Y se rinde, desploma en su abrazo terso. Cubre el calor sus pies, entretiene sus piernas y llena todo lo afirmable como lo inflamable rellena e implacable riega el vientre hondo hasta donde los montes deben, hasta la pica que ensarta luego su cabeza perdida.

Bienvenida la muerte así presentada. Una figura cualquiera de atributos extraños, una molienda femenina de testosterona lacia escaldada y dispersa. Derrengada hacia lo grave, lo pesado. Para personas como Luján, que no comprenden porqué tiene entre las piernas esto y no aquello, la desnudez representa un solícito grito que debe ser aclarado de forma honesta. Llana. Sobre todo, sana.

No siendo poeta ni escritor de renombre puedo elaborar frases horribles y creer que lo hago estupendamente abundando en lo barroco. Ved:

Los vampiros de ficción arden trocándose inermes en polvo volátil. Los lujanes vivos se tuestan y recuecen y sus sexos escuecen y reverberan bajo tanta luz. Abatido el organismo, pero blando, suave y sin mácula, debe anular el caprichoso deseo y saturarse de textil hasta las cejas. Luján olvida si era mujer u hombre, si criatura sexuada en prematuro o si muestra todas las señales que acusan y proporcionan el formidable veredicto: persona adultizada.

Sueña insomne al comienzo de su jornada: "Soy una máquina. Coger esto y ponerlo allí. Unir lo uno y lo otro. Con amor." Como el bisturí del cirujano bien afilado, dócil abre el plástico, piel en su memoria, y salen las formas de su interior como aquella sangre evocadora. Pone el pendrive con cuidado en su ranura dilatando la mirada quieta. Imprime 1.000 juegos como sucede en otras imprentas, pero con menor ruido y olor, menos fallos y consumo, mayor calidad y beneficio, siempre con pulcritud y organización germánica. Guillotina el papel mimando el milímetro. ¡Habría tanto que seccionar! Una y otra vez, una y otra vez. Laminar, cantear, grapar … coloca vigilando patrones, uniendo hasta la extenuación. Y fin de la jornada.

Atardeció.

Casual sesión fotográfica como modelo específico válido para una causa noble. Toma su vehículo. Sube la cima, entra en el túnel, sale, entra en otro, sale, y oleada a oleada brota al fondo el mar, intenso placer imaginado. Accedió Luján al interior del estudio sin saludo, sin tocar manos, sin miradas, sin conversaciones, con miedo y esta sentencia: "No quiero que mi cara pueda reconocerse." Y buena profesional, Laia Abril* contesta: "No te preocupes. Pon la ropa por ahí." La sesión empieza tensa, difícil, negativa la luz, sombras difusas, color pálido y gris depresivo. Llevan casi una hora de acá para allá forzando la falta de rostro, cortando perfiles en ángulos no posibles, borrando ingles interminables, cubriendo formas alteradas. Entre ida y vuelta detiene Luján su mirada en la foto de un chaval sin expresión que observa la calle tras un ventanal. Y ya no puede más. Ya no oye nada. Cae sobre las rodillas, se cubre el rostro, brazos cruzados arañando el torso, clava los codos en el suelo mientras abraza, oprime y sacude su cerebro contra el suelo. No siente si su sexo es libro abierto o gusano inmerso en carroñas, porque lo apretuja y extrae cuando se desploma sobre un lado. Las costillas dramatizan la luz, se inca brusca la cadera, las vértebras bemolan su teclado ambivalente mientras sus piernas y brazos resecos anticipan el trance de una dolencia obstinada. Sus todos son solo huesos y piel lunática e hidrópica que sorbe llantos. Y ya viene dipsómana entre plumas. Fetal viene la catatonia a devolverle la razón, para sumirse en un relax, con una mano vuelta pulsando junto a sus ojos espasmos en aire. Registrando vagamente el suelo y la urdimbre madre de la alfombra; embeleso de detalles en un tiempo sin fronteras. Y el sonido vuelve, poco a poco. Click, click, click. Ya todas son buenas. "¡¡FABULOSO!!" Click, click. "¿Cómo se te ha ocurrido?" Luján no responde. Un zombi que se levanta. Click, click. Dramática Mila Kunis de rímel borracho "¡No, espera!" Click. Se cubre torpe, el hombro por el brazo, comicidad leve, el cuello vuelto, la ropa interior asoma torcida. Click, click. "¿En qué pensabas?" Click. Con oculta ceguera busca zapato. "¿Ha sido la foto del chico?" Click. Salir. Marchar sin decir ni escuchar. Gira el manillar desconchado y tira de esa puerta que piensa repintada, realquilada, caída, sucia, gastada, hueca, barata, insegura, antigua y baja, chirriante, con agujero de mirilla sin mirilla, denunciable, insolente, incendiable o pateable. Click, Click. "¡NO TE MUEVAS!" Ruega a quien sin mover estaba y ahora entorna un octavo su cabeza. Click, click. Comienza a cerrarla. "¡Espera! ¡No te vayas asi!" Click. Pero así es como marcha siempre Luján. A rebufo de vacíos y silencios. Entre colapsos de pensamientos reiterativos e infinitos sobre los objetos que ve. A zancadas inseguras figuradas sobre pilones clavados en el fondo de un infierno invisible. Si algo hay cierto, es que ya cae sobre él.

Anocheció.

Retorna prófugo Luján al hogar con la cesta de pescar rebosante de dolor entre mimbres de esquinas tronchadas. Lleva anzuelos nuevos metidos en los ojos y atragantados entre óxido y pus los más añosos. Sigue siendo ni hombre ni mujer. No es mi niño la princesita de ningún rey. Es ser un ángel preso en barro legendario. Un ser desgraciado nada especial que desespera la única verdad. La de exhalar un punto y final.

¿En serio? Si, Laia Abril

Nota: A Laia Abril, la de foto simpática: espero que no te parezca mal, artista multidisciplinar, porque no has dado tu consentimiento para participar en este tosco compendio imaginario de palabras vanidosas. He dicho que esto es inventado. Nunca hubiera sucedido así contigo. Y utilizo tu nombre para compartir algunos de tus trabajos sobre
y también sobre